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jueves, 22 de julio de 2010

El Betis y el arte del toreo (Final)



Esta semana acabamos nuestro recorrido por la vida y el Betis de D. Ignacio Sánchez Mejías, gran matador de toros, buen escritor y uno de los presidentes más grandes que pudo llegar a tener el Real Betis Balompié. Sólo estuvo en la presidencia 3 años, pero lo suficiente para dar uno de los pasos más importantes que el Real Betis ha dado en su historia.
Recordemos…, corre el verano del año 1931. D. Ignacio lleva algo más de un año como presidente del Real Betis, ha dejado los toros, ha escrito alguna que otra obra literaria, conocido a García Lorca y vive su amor con La Argentinita, novia de su gran maestro Joselito el Gallo, a quien vio morir y vengó en los ruedos allá por el 1920. El Real Betis de D. Ignacio acaba de acabar otra temporada más en segunda división (en la que se encuadro hace 3 temporadas, junto con otros 9 equipos, cuando se crea la Liga de Futbol Española) a pesar de ganar los 5 primeros partidos de liga. Además, el Betis, ha sido finalista de la copa del rey (tras eliminar a todo un Real Madrid), perdiéndola ante el campeón de liga, el Athletic de Bilbao, por 3 a 1.
D. Ignacio y el entrador que trajo la temporada pasada: D. Emilio Sempere, deciden que tras la buena temporada anterior y con los éxitos cosechados en la copa del rey el equipo tiene los mimbres suficientes para, sin muchos retoques, poder llegar a hacer algo más en la liga. Por tanto deciden hacer un único fichaje: D. Mariano García de la puerta, interior que procede del Real Madrid.
Es así como el Real Betis 1931-1932 comienza la liga de segunda división. Empieza ganando al Castellón por 4-0, luego cae el Athletic de Madrid por 5-1 y en la tercera jornada lo hace nuestro eterno rival en su propio campo por 2-3 (el Sevilla FC estaba jugando con fuego ya que su pelea estaba más en no descender que en poder ascender).
A tan sólo 4 jornadas del final de la liga, el Real Betis encabeza la tabla clasificatoria con tan solo 2 derrotas. Casualmente ambas en tierras asturianas, ante el Sporting de Gijón 4-1 y ante el Oviedo 1-0. Sus inmediatos perseguidores: el propio Oviedo y el Athletic de Madrid cuentan con el favor popular para subir antes que el Real Betis, debido principalmente a lo acontecido la campaña anterior donde, como ya hemos contado, el equipo de Sempere se había desinflado por la presión tanto en la final de copa como tras las buenas cinco primeras jornadas del campeonato de liga.
Y al parecer esos malos augurios se pueden convertir en realidad, la presión vuelve a poder con el Real Betis, a tres jornadas del final cae ante su inmediato perseguidor, el Athletic de Madrid por 10-1. Y ahora debía de recibir al Oviedo, el otro perseguidor. Pero el Real Betis se rehace y consigue una contundente victoria por 4-2 frente al equipo asturiano. Sólo quedan el Celta fuera y el Deportivo de la Coruña en casa, había que sacar al menos 3 puntos de los 4 posibles para subir sin depender de nadie. Se empata contra el Celta y por lo tanto, al Real Betis sólo le vale ganar al Deportivo en la última jornada en su casa.
Llega el día esperado, 3 de abril de 1932, el campo del patronato, las gradas completamente llenas. Se enfrentan el Real Betis contra el Deportivo de la Coruña, el Betis debe ganar para subir si no quiere esperar a que pinche el Oviedo (a dos puntos). Y ese día, el Real Betis Balompié no quiere defraudar a sus seguidores, ni mucho menos echar por tierra el esfuerzo de estos dos años por estar donde está. Y gana al Deportivo por 3-1 consiguiendo ser campeón de segunda división y ascender automáticamente a primera con 21 puntos conseguidos en 8 victorias, 5 empates y 3 derrotas, con 37 goles a favor por 29 en contra.
La clasificación de segunda división de la temporada 1931-1932 fue la siguiente:

Así, el Real Betis de D. Ignacio había conseguido ser el Primer Equipo Andaluz en subir a Primera división. Para ello contó con la siguiente plantilla: Jesús, Pedrosa, Jesusín, Tenorio, Aranda, Peral, Roberto, Martín, Adolfito, Soladrero, Timimi, Romero, Adolfo, Enrique, García de la Puerta, Gabella, Vallina, González, Suárez y Sanz. Dirigida técnicamente por D. Emilio Sempere.
De esta plantilla hay que destacar las galopadas de Timimi que dieron tantos pases de gol a sus compañeros, así como el gran trabajo realizado en el centro del campo por el medio centro Soladredo.
A pesar de la lluvia, que comenzó a caer con fuerza en los momentos finales del partido, concluido el encuentro, se desató la euforia, primero en el campo, donde los jugadores pasearon a hombros al técnico Sempere, luego se organizaron en el mismo campo diversos grupos que llevando al frente carteles con leyendas alusivas a la victoria marcharon hacia la ciudad, vitoreando al Real Betis. Ciudad que se vistió de verdiblanco ya que fueron las calles el escenario de los principales festejos, donde se oía aquello de: "¡Alirón, alirón, el Betis campeón!".
En los altos de la Peña Bética del Pasaje del Duque se reunieron con los directivos y jugadores tres o cuatro centenares de aficionados, para celebrar el triunfo y el ascenso. Fueron también invitados toda la comitiva (incluido los jugadores) del Deportivo e incluso el árbitro, Sr. Escartín, que estuvo breves momentos, por tener que tomar el expreso para regresar a su lugar de origen. Días después, el propio alcalde de Sevilla, el Sr. Labandera, recibió en el Ayuntamiento a los campeones, donde fueron homenajeados.
Ese mismo año de 1932, el ayuntamiento de Sevilla se encuentra buscando que hacer con los terrenos e instalaciones que había dedicado a la exposición de 1929. Entre dichas instalaciones se encuentra el por aquel entonces llamado Stadium de la Exposición (construido por el arquitecto D. Manuel María Smith Ybarra, autor entre otros del estadio del Athletic de Bilbao), al final de la Avenida de la Palmera (creo que los lectores estarán perfectamente ubicados), con capacidad para unos 10.000 espectadores (en aquella época Sevilla contaba con unos 200.000 habitantes). Para aprovechar dicho campo de fútbol, mientras se le encuentra un uso definitivo, se juegan allí diferentes partidos. Un ejemplo de ello es un España-Portugal con el resultado de 5-0 para nuestra selección. Pues otro partido que se jugó ese mismo año, aprovechando la gran capacidad de convocar a sus seguidores, fue el del Real Betis Balompié frente a un equipo uruguayo que estaba de gira por Europa y que no había perdido aún ningún partido, el Rampla Junio FC, que goleo a los nuestros por 0-4.
Con motivo de lo contado anteriormente debe el lector saber que existió una placa dorada tras la puerta número 1 de Preferencia de nuestro querido actual estadio donde se conmemoraba cómo el Real Betis había estrenado en 1932 el Colonial Stadium de la Exposición de 1929 siendo presidente Don Ignacio Sánchez Mejías.
Todas estas actuaciones que realizó el Betis de Sánchez Mejías cimentaron que 3 años después nuestro Real Betis Balompié se proclamará campeón de liga. Pero esto ya es harina de otro costal y lo veremos en otra entrega de nuestra sección: Historia de un Sentimiento.
Pero sigamos con D. Ignacio, aún no se ha acabado su historia. Estamos en 1932, el Real Betis acaba de subir a primera, estrenado un estadio que pronto será suyo, establecido una buena base de jugadores con futuro y otras muchas cosas que hemos ido viendo una por una,… pero resulta que D. Ignacio, que ve que ya ha hecho su trabajo y que ha puesto al Betis donde se merece, decide dejar la presidencia del Real Betis Balompié. Para muchos una mala decisión, porque dicen que con él se hubiera llegado a ser campeones antes de 1935, para otros, una decisión acertada, había acabado su ciclo, era hora de dejar paso a personas que supieran más de fútbol, a él ahora le volvía a picar la “mosca” del toreo.
En 1934 empieza su segunda etapa torera. El 11 de Julio torea en Cádiz acompañado del Niño de la Palma y Pepe Gallardo con toros de Domecq. Al poco tiempo el torero Domingo Ortega tiene un accidente de coche justo antes de una corrida que tenía contratada en Manzanares (Ciudad Real) para el 11 de Agosto, su apoderado, Dominguín, le pide que le sustituya. Todo el mundo decía que le venía mal, pero D. Ignacio era orgulloso y al ver que los toros eran grandes (de Ayala) no quería que nadie pensara que les rehuía en su reaparición. Al presentarse sin cuadrilla, por las prisas, fue el mismo el que acudió al sorteo (era la primera vez que lo hacía) y sacó la dos papeletas de sus dos toros, el primero, número 16, era Granadino, un toro manso, badanudo y astifino. Con ese primer toro, con Granadino, junto al estribo, recibió una cornada que le arrastro, agarrado a los cuernos del animal, hasta los medios con el asta dentro. Se negó a que lo operarán en la enfermería de la plaza, quería ir a Madrid. Se llamó a una ambulancia que tardó en llegar, pero que lo llevó a Madrid, donde a los dos días se le declaró la gangrena y murió, entre delirios, en la mañana del 13 de Agosto de 1934.

A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

Así acabamos la historia de 3 años de Real Betis, la historia de un gran torero, la historia de un subcampeonato de copa, la historia del primer ascenso de un equipo andaluz a primera división, la historia de una muerte a las cinco de la tarde,… la historia de D. Ignacio Sánchez Mejías.
Espero que este relato os abra aún más el corazón para amar a nuestro Betis y a todos aquellos que lo hicieron aún más grande, porque el Betis (como ya hemos visto) nació grande. Y recordemos con cariño como D. Ignacio, desde esa plaza de toros que tiene el cielo, sigue dando naturales y viendo como esa afición, que le acompaño en la final contra el Athletic de Bilbao y que gritaba por las calles el 3 de Abril de 1932, sigue siendo fiel a su equipo allá por la categoría que este y por los campos que visita.
Abrazos Béticos
Miguel A.

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